Mis aventuras por el SELM

¡Hemos vuelto! O bueno, al menos eso parece, jaja. Sentimos mucho que el blog no se haya podido actualizar, pero por proyectos propios y mudanzas… ¡buf! La verdad es que el 2017 ha sido un año movidito para nosotras lleno de proyectos personales que nos han hecho estar un poco más ocupadas que de costumbre, ¡lo sentimos!

Por mi parte os podré contar que uno de mis «mayores» logros (¡para mí fue muy importante!) fue dar una ponencia en el SELM 2017 sobre localización. Si bien hubo muchos nervios he de decir que no fue tan horripilante ni complicado como pensaba y que los compañeros del SELM se convirtieron desde ese día en mis amigos y en mi familia, ¡nunca había recibido tanto cariño!

Siento escribir la entrada a estas alturas, pero ¡más vale tarde que nunca!

La idea empezó a partir de acudir al SELM 2016 en calidad de «reportera» para el blog. Me encantó todo tanto y me lo pasé tan bien que pensé que a lo mejor el año que viene podía intentar acudir de ponente y ayudar con información y vivencias útiles, como las que yo había visto. Al principio era eso, una idea que rondaba por mi cabeza y no dejaba de ser una fantasía hasta que finalmente se abrió el periodo de aportaciones para el SELM 2017. ¡Madre mía! ¿Qué iba a hacer? Lo que había estado hirviéndose en mi cabeza durante meses por fin podía volverse tangible.

Pensé mucho sobre lo que escribir: como alumna de traducción, había ido a varios congresos y el SELM no me era nuevo ni mucho menos, pero, ¿qué podía aportar yo a un congreso al que iba gente tan importante en comparación? ¿qué podía decir? Entonces pensé en mí sentada en la silla escuchando las ponencias y pensé en qué quería escuchar yo, qué necesitaba en esos momentos en los que no tenía ni idea de qué hacer con mi vida. Suena un poco filosófico, lo sé (¡es mi parte humanista!) pero cuando escuchaba a los traductores hablar sobre cómo desempeñar mejor nuestro trabajo o aprender a gestionar proyectos, a veces pensaba: vaya, seguro que esto me es muy útil cuando consiga ser traductor. Pero, ¿cómo lo hago? Ahora mismo solamente soy un estudiante o un recién egresado.

Entonces se me ocurrió que, como una especie de guía o aliento de esperanza, quizás explicar mis pasos desde que terminé la universidad hasta que conseguí encontrar un trabajo localizando sea de ayuda para alguien más (¡la verdad es que no fue nada fácil!) y que, quizás, también contar opiniones sobre ello pudiera ser útil para los que están a punto y les falta un empujoncito. En fin, no sé, me pareció que podría ser algo que yo hubiera querido oír en esos momentos en los que no sabía cuál podía ser el mejor paso a dar tras los estudios.

Tras enviar los borradores oportunos, ¡se hizo real! Aceptaban mi ponencia y ya era cuestión de prepararlo todo y esperar (lo cual no fue nada fácil, he de decir que como mucha gente, sufro de procastinación severa crónica). He de decir que no puedo más que agradecer y expresar mi admiración y agrado al comprobar que los compañeros del SELM estaban dedicados 150% a resolver cualquier problema que los ponentes pudiéramos tener. Tanto la organización como los eventos que proponían eran perfectos y todo eso no hizo más que que el ambiente fuera muy cercano y familiar. Ya os digo, ¡me sentí como en mi casa rodeada de mi familia! ¡Qué nerviosa estaba y qué agradable hicieron que fuera todo!

Mi ponencia se llamó «De mayor quiero ser gamer: aprendiendo a localizar» y trató precisamente de eso, de mi paso de estudiante de traducción y humanidades a localizador y junto con ello, lo que yo pensaba que había sido importante o las habilidades que había desarrollado que, según mi experiencia personal, me habrían ayudado o facilitado el camino a la hora de conseguirlo. Lo que me pareció especialmente importante señalar y que muchas veces es lo que desanima a los estudiantes de traducción es que es muy posible que su primer trabajo no sea traduciendo. Como ya he dicho varias veces, yo soy parte del proceso de localización, pero, no traduzco. Si bien a veces sí que se requiere que lo haga, mi trabajo es tester lingüístico. Es mucho más fácil conseguir un puesto de tester que de traductor (o al menos, esa es mi experiencia) y te ayuda a seguir trabajando dentro de tu campo de conocimiento, conseguir experiencia y prepararte para en un futuro poder desempeñar bien el trabajo de un traductor en el mundo de los videojuegos. Es una forma de empezar, ¿no?

Tras muchos nervios, todo fue como la seda. Sorprendentemente, la gente estuvo interesada en lo que yo contaba y conocí a gente maravillosa que hicieron la experiencia mejor si cabe. Las demás ponencias también fueron, como siempre, tremendamente interesantes (¡había una sobre los colores y el lenguaje preciosa!). Si habéis ido al SELM 2017 y queréis recordar las ponencias o si no habéis ido y os interesa leerlas, AQUÍ os adjunto el libro donde se recogen todas, incluida la mía :).

La verdad es que tras esta experiencia y aprender tanto de tanta gente, estoy esperando con muchísimas ansias el SELM 2018 y quién sabe, quizás pueda volver a intentarlo o en cualquier caso, volver en calidad de «reportera», porque al final cosa es ir, que es genial, ¡estoy deseándolo!

Hala, enjoy! ü

Mariel~

 

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