6 salidas profesionales de Traducción e Interpretación en las que no pensamos

Hace algún tiempo escribía Torinotti una entrada sobre las posibles opciones que se presentan una vez acabas los estudios universitarios. Pues bien, ¿qué pasa cuando has agotado esas opciones y te propones encontrar tu trabajo, tu vocación? Cuando ya te has ido de au pair, de auxiliar de conversación, has estado de prácticas, has hecho voluntariado por el mundo y hasta paseado perros si se tercia.

Cuando escribo para el blog siempre hago un ejercicio de introspección, miro hacia dentro y me pregunto: ¿qué tengo que contar? Y pensando en esta ocasión, pensando en mi persona y en los compañeros que tengo a mi alrededor, descubro una cosa: creo que las salidas a las que solemos recurrir a la hora de buscar trabajo son: traductor, intérprete y docente. Es normal, estamos hablando de personas que hemos estudiado un mínimo de cuatro años Traducción e Interpretación y que por norma general nos sentimos cómodas dando clases particulares.

Pero pasa una cosa: si solo pensamos en estas tres carreras profesionales estaremos dejando de lado otras posibles opciones que pueden hacernos sentir igual de realizados (o más, si es que encontramos nuestra verdadera vocación). Es más, en ocasiones, al centrarnos demasiado en la traducción podemos frustrarnos si no encontramos trabajo inmediatamente. ¿Soy la única que cree que la tasa de éxito de ser traductor es más bien baja? Estadísticamente hablando, ¿uno de cada cuántos estudiantes de traducción acaba como traductor? Esto sería un buen tema de estudio, ahí lo dejo…

Real life

Así que tenemos un abanico de profesiones relacionadas directamente con la traducción de entre las que podemos elegir aquella que mejor se acople a nuestras aptitudes y personalidad. Básicamente son muchas de esas asignaturas secundarias y optativas que tenemos en la carrera y en las que no volvemos a pensar una vez hemos superado los créditos correspondientes.

Para no irme por las ramas voy a mencionar únicamente salidas profesionales para las que no existen estudios universitarios específicos (voy a dejar fuera, por tanto, trabajos típicos de estudiantes/egresados de traducción como los del sector turístico, la docencia o la carrera diplomática). Repasemos:

Corrección, revisión. Los correctores y revisores están hechos de otra pasta. Si creías que traducir todo el día textos especializados era difícil, imagínate revisar las palabras de otras personas. ¿Más fácil, porque ya tienes la base hecha? Puede, pero también más desquiciante ir comparando textos original y meta frase a frase. Además, por sus manos pasa la responsabilidad de que no se publique o entregue ninguna falta de ortografía y puntuación. ¡Pero bueno! Que no es mi intención quitarte las ganas de  probar con este trabajo, todo lo contrario, debemos reconocer la importancia de esta tarea y la gran habilidad y paciencia que deben tener las personas que lo realizan. 😉

Edición y maquetación. Llamadme loca, pero la tarea de un editor/maquetador me parece realmente bonita. Recuerdo afrontar la asignatura de edición de mi carrera con aprensión (esperaba encontrarme un auténtico muermo de asignatura) y una vez empezar a editar textos sentir como si hiciera magia con el ordenador. Puede que no debamos juzgar un libro por su portada, pero sin duda su encuadernación y diseño interior son una gran parte de la experiencia de leer un libro o documento.

Gestión de proyectos. Esta es de mis favoritas. Algunos dicen que suele ser un puesto de fácil acceso y que es posible conseguir un papel de becario o gestor junior. Otros dicen que es el escalafón más alto de la pirámide de la traducción porque es necesario haber pasado por todos los demás puestos (revisor, corrector, traductor, terminólogo…) para poder ser consciente de todo lo que conlleva un proyecto de traducción y poder así ser un buen gestor. Yo lo que creo es que es un trabajo ideal para freaks del control (esto lo digo desde un punto de vista muy personal: me encantaría ser gestora de proyectos algún día, antes, durante o después de probar con la traducción).

Redacción de contenido. Es un perfil que suele salir poco a colación por el hecho de que requiere una búsqueda más exhaustiva. No por ello despreciable: ¿quién mejor para realizar esta tarea que alguien con idiomas, capaz de confeccionar textos bien estructurados, así como con recursos de búsqueda de información?

Terminología. El terminólogo es ese profesional en la sombra que tanto aporta al traductor y que sin embargo no consigue reconocimiento en el resultado final. Y sin embargo, ¡ay! Qué sería de nosotros sin esos glosarios y bases terminológicas que nos salvan la vida.

Lingüística, sociolingüística, pragmática. Nos vamos metiendo más y más en los entresijos del lenguaje y llegamos a unos campos más cercanos a la investigación. Estas salidas son para los más puros amantes de la lengua y los idiomas. Esos  fans de las curiosidades y las etimologías.

¿Vosotros qué tenéis que decir? Si se os ocurre algo más, no dudéis en comentárnoslo, ¡entre todos podemos hacer la lista aún más completa!

Alba

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