¡Tierra trágame!

En general, puede resultarnos muy gracioso cuando un hablante no nativo de español nos cuenta que para cenar ha tomado polla a la plancha o que estuvo en Ikea y vio una /koʃina/ preciosa. Sin embargo, no parece tan gracioso cuando inocentes de nosotros nos vemos envueltos en diversas situaciones más o menos embarazosas al encontrarnos hablando un idioma que no es nuestro. Aquí os cuento algunas de las cosas que me han pasado, avisados quedáis 😉

         Feierabend no es salir de fiesta

Resulta que hace unos añillos conseguí mi primer trabajo de verano en un bar en Alemania. Aunque no me enteraba de mucho (y mira que ponía empeño), yo estaba muy feliz. Por fin estaba hablando en alemán y lo mejor de todo, me entendían (o hacían por entenderme). Bueno, pues ahí estaba empeñada en dar buena impresión en mi día de prueba cuando a cinco minutos de terminar se acerca el jefe y me dice: “María, du hast Feierabend”, lo que se podría traducir como: “María, ya has terminado”. Con el tiempo te das cuenta de que es una palabra que forma parte del vocabulario cotidiano de todo trabajador, pero en ese momento… la verdad que no tenía ni idea del sentido real de la palabra. En vez de sonreír y volver a preguntar, usé la lógica alemana y en mis disertaciones mentales entendí: este hombre me está preguntando que si esta noche me quiero ir de fiesta porque feier es fiesta y abend tarde. Le respondí muy digna que no, que tenía que estudiar y no podía salir. ¿Cómo me iba a ir de fiesta si apenas había conocido a la gente en esas cuatro horas? La cara de mi jefe era para verla, y la mía cuando me di cuenta de que había metido la pata supongo que también.

mc_5_2

Menos mal que el hombre fue comprensivo y se dio cuenta que en algo la comunicación había fallado. Me lo explicó con otras palabras y yo muerta de la vergüenza me fui para casa, eso sí, con trabajo y tras haber aprendido una palabra nueva.

  • Cómo perder a tu amiga de la universidad  

Otra de mis grandes meteduras de pata y de nuevo debido a un conocimiento injustificado del alemán fue con una compañera de la universidad. Era una muchacha muy sonriente y a mí (que me moría de miedo al entrar en cualquier clase donde solo hablaran alemán) me tranquilizaba mucho verla por las mañanas tan feliz. Así que un día que nos tocó juntas le dije que era una persona muy lächerlich lo que para mí significaba sonriente (pues pensaba que era un adjetivo derivado del verbo lächeln (sonreír) pero que en realidad significa ridícula. No queda decir que desde entonces estaba muy tensa conmigo y yo no entendía por qué. Pasó el tiempo, se terminó el semestre y seguía sin saber qué le habría pasado. Con el tiempo me enteré de la acepción real de la palabra y, dicho sea de paso, a día de hoy pienso en que si me la encontrara le pediría mil perdones. La pobre, seguirá pensando que soy una maleducada.

mc_5_3.gif

  • Cómo mandar por ahí a un compañero en dos palabras (sin querer, claro)

Hasta ahora todos los fallos en la comunicación que os he contado estaban relacionados con un conocimiento insuficiente del vocabulario. Sin embargo, ¿qué pasa con esas expresiones que no se estudian en clase, las difíciles de explicar, las idiomáticas? Bueno pues aquí tenéis una anecdotilla tonta, que además de hacerme pasar un mal rato, me hizo darme cuenta de lo importante que es la inmersión lingüística.

En otro trabajo un día tuve un problema con un compañero (que entre nosotros, no era muy agradable). No hacía más que atacarme y yo, al terminar el turno fui a hablar con él en privado para preguntarle (educadamente, claro) qué problema tenía conmigo. Él empezó muy calmadamente a explicarme sus pocas fundamentadas razones (dicho sea de paso); a todo lo cual yo le respondía con un educado (según pensaba) ja, ja (lo que para mí correspondía a “sí, sí, lo entiendo”). Cual es mi sorpresa que a cada razón que me daba y a cada ja, ja que yo respondía el pobre hombre se alteraba más y más hasta el punto que con voz subida de tono me dice: “Pero María, ¿sabes lo que significa ja, ja?” Mi inteligente respuesta fue evidentemente: “ja, ja”. Ahora me río solo de pensarlo. La conversación se quedó ahí, yo me fui muy enfadada, pensando que este compañero me había insultado hasta el punto de preguntarme si conocía el significado de una palabra tan básica como sí (ja). Al salir del trabajo se lo conté a una amiga, la cual me respondió que en alemán ja,ja es sinónimo de leck mich im Arsch, o literalmente, chúpame el culo.

mc_5_4

¡Ahora todo tenía sentido! Claro está, todo depende mucho del contexto y de la entonación. ¿Me disculpé? Lo intenté pero no tuve ocasión. A día de hoy me sigo preguntando a cuantas personas las habré mandado por ahí sin darme cuenta.

Bueno pues hasta aquí las situaciones embarazosas de las que tengo conocimiento de causa. Con ellas, además de echarme unas risas ahora por lo cómico de la situación, me he dado cuenta de lo importante que es conocer un idioma en profundidad, de la importancia de lo idiomático y de lo fácil que es (sin buscarlo, ni quererlo) meter la pata de vez en cuando. Pero, oye, de los errores se aprende 😉 ¿Tenéis alguna anecdotilla que queráis compartir? Nosotras encantadas de leerlas.

Un saludo y feliz semana
m.c.p.a

Guardar

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s