Introducción al mundo de la traducción (guía para indignados)

Continuamente nos encontramos con errores de traducción causados por el desconocimiento del idioma y la falta de experiencia en la profesión. Menús que parecen haber sido (o son) traducidos con Google Translate, calcos innecesarios, extranjerismos que nos hacen daño a la vista… En fin, sabéis de lo que hablo.

Y otras veces, sin embargo (y considero que les suele pasar sobre todo a aquellos que no están familiarizados con el mundo de la traducción), nos aventuramos a criticar las traducciones de otros profesionales como si la solución ‘correcta’ fuese obvia (recordemos la polémica del caso ‘Juego de Tronos – Hodor’).

Sin embargo, como todo en la vida, nada es blanco o negro (sobre esto puedes leer la siguiente entrada de Mariel) y hay veces que las elecciones que realizamos no dependen de nosotros al cien por cien. Esta entrada es una llamada a la comprensión de todos aquellos indignados con las ‘malas’ traducciones. Para poder acercaros a lo que es la realidad del traductor he elaborado una lista de los principales problemas a los que se enfrenta un traductor profesional a la hora de traducir. Empezamos:

  1. La traducción de software y sus particularidades. El espacio del que disponen los traductores permite un número limitado de caracteres, así que por mucho que haya una traducción ‘más adecuada’ para un término o expresión… Si no cabe, no cabe.
  2. Con la subtitulación ocurre algo similar: el traductor se encuentra con un límite de caracteres que no debe superar para que al espectador le dé tiempo suficiente de leer todos los subtítulos cada vez. Por ese mismo motivo en ciertas ocasiones no queda más remedio que prescindir de comas, vocativos, etc., para acortar el mensaje.
  3. La traducción audiovisual es muy tramposa. Es muy importante conseguir la mayor naturalidad en la traducción para que el guión de una conversación no suene artificial, pero al mismo tiempo, las frases deben encajar con el tiempo que emplea el personaje y con sus gestos y expresiones faciales. ¡Esto le pone más trabas al traductor y limita mucho sus opciones!
  4. La falta de contexto. Aaaayyy el contexto. En un mundo ideal, el texto que tienes que traducir viene acompañado de información en forma de imágenes o como texto explicativo. Pero la realidad es que muchas veces el texto viene descontextualizado y puede ser muy ambiguo. ¿La solución? Intuición. Intuición que se va afinando con el tiempo conforme adquieres experiencia. Pero ¡ojo! También puede jugar muy malas pasadas.
  5. El mercado empresarial. Hazlo lo mejor posible en el menor tiempo posible cobrando lo menos posible. Como consecuencia de esta filosofía se contratan a traductores inexpertos que cobran poco o a traductores competentes pero que no tienen forma ni medios para hacer una buena traducción en el tiempo y dinero que ofrece el sector.
  6. El encargo de la empresa. Con la misma filosofía del punto anterior aparecen soluciones tan poco acertadas como la de realizar una misma traducción para todo el mercado hispanohablante (español internacional) obligando al traductor a emplear una terminología que puede resultar un poco chocante al español europeo, por ejemplo. Esta es la causa, también, de que cada vez se dejen más términos sin traducir: las empresas quieren ser lo más reconocidas posible. Quieren que ya estés en Estados Unidos, en España o en China, si ves su marca, sepas inmediatamente quiénes son. Por eso solicitan que los nombres de muchos de sus productos, programas, ofertas, etc., no se traduzcan al español y sean reconocibles a nivel mundial.
  7. El proceso de traducción. Es muy importante, para que el texto sea adecuado es necesaria una parte de documentación, traducción y revisión como mínimo. Si alguno de estos pasos falla, el resultado final puede verse resentido. No hablemos ya de si en el proceso que se ha seguido intervienen las herramientas de traducción automática con o sin revisión posterior.
  8. Por último, somos humanos. No hay que olvidarlo nunca. A veces, hasta en las mejores empresas de traducción se cometen pequeños errores de traducción o revisión y se descubre una falta de ortografía después de haberle mandado el texto traducido a la empresa. No quiere decir que el traductor no sea un profesional o inexperto en la materia. Un despiste lo tiene cualquiera.

Haters gonna hate

En definitiva, son muchos los factores que influyen en cualquier traducción, así que la próxima vez que veas un error de traducción o creas que tú podrías haberlo hecho mejor, (como solemos decir) keep calm y prueba a ponerte en la piel de la persona que lo ha hecho. Hasta la próxima,

Alba

Gif de WiffleGif.

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