¿Primera prueba de traducción de tu vida? Don’t panic, you’ll survive

Hace unas semanas pude asistir a unas conferencias sobre la enseñanza de ELE en las que entre muchas otras cosas se habló sobre la forma en la que aprendemos y el papel de la “experiencia”. Para no alargarme y aburrir, se habló de la importancia de usar nuestros sentidos y experimentar con ellos para aprender, pues recordamos mejor algo que hemos vivido que algo que simplemente nos han contado. Una melodía, un simple ruido o un olor pueden recordarnos a determinadas situaciones, lugares, eventos, etc. mucho más que un párrafo de un libro de texto, aunque no siempre tiene que ser así. Todo esto me hizo pensar en que yo misma había necesitado hacer un prueba de traducción para saber qué era realmente, pues antes solo podía imaginarlo por lo que me habían contado y jamás me había sentado, o ni siquiera entrado, en una oficina llena de traductores y no tenía ni idea de cómo era.

En junio me llamaron para realizar una prueba de traducción, una gran sorpresa y alegría. Tan solo era una prueba, pero que te llamen para eso cuando aún no has terminado de estudiar emociona. Esta prueba fue para una plaza de becaria, que tiene sus pros y sus contras (que quizás comentemos en otra entrada) pero que es ideal para empezar a hacernos una idea de cómo funciona el mundo de la traducción, además de para saber si nos gusta la realidad del traductor o si preferimos tomar otro camino. Pensaréiexamens que tras cinco años estudiando es una tontería, pero lo que aprendemos en la facultad y la realidad del traductor son totalmente diferentes.

Esta fue mi primera experiencia en un empresa/agencia de traducción, con excompañeros de clase trabajando en esa misma oficina. Pero hasta llegar allí hubo de todo. Lo primero, un error que me hizo perder esa misma oportunidad, que fue un milagro que al final tuviera. Me puse nerviosa, no sabía cómo llegar a la oficina y me perdí. Tuve las típicas dudas de: qué me pongo para dar una buena impresión, cómo serán ellos, hasta cómo hablo. Y esos eran los problemas absurdos. Conduciendo hacia allí llegué a pensar que no entendería el texto que me pidieran traducir, que iban a observar hasta cómo me sentaba y que probablemente lo hiciera mal.

Entendí el texto, me senté bien (normal, cómoda, como todo el mundo), me trataron muy bien y, por algún milagro, me llamaron para trabajar como becaria con ellos. Pensando en que yo no me preparé y cómo me sentí al sentarme delante del ordenador hay varias cosas que me recomendaría a mí misma para el futuro o que si pudiera le diría a mi yo de hace unas semanas:

Tranquilízate, ellos también son humanos y han estado antes en tu lugar. Es muy complicado, pero al menos intenta no mostrar el nerviosismo olvidando cómo se habla.

Repasa tus conocimientos de herramientas TAO. Parece una tontería pero te pones nervioso, no lo puedes evitar, olvidas detalles tontos y tardas mucho más de lo normal en hacer una traducción relativamente corta y simple. Te dirán, seguramente, que puedes preguntar cualquier duda y que no tienes porqué saber usar el programa que toca, pero si sabes mejor. A mí al menos me da tranquilidad saber que no estoy perdiendo el tiempo en averiguar cómo abrir un proyecto o hacer un MultiTerm, puede que solo te lleve media hora mirarlo antes en casa.

No tengas miedo a preguntar. Te lo dirán en la prueba y te lo dirán mil veces si llegas a trabajar con ellos. Preguntar no es malo, no es simplemente admitir que no sabes algo, es ser capaz de darte cuenta de que necesitas ayuda, no lo puedes saber todo. Nadie lo sabe todo, es mejor mostrar interés por aprender y querer que las cosas salgan bien.

– Cuando termines, REVISA, REVISA Y REVISA. Entregar textos con faltas de ortografía no dice nada bueno de ti, textos con fallos gramaticales o incoherencias dan muy mala imagen de alguien que se quiere dedicar a esto.

Habla bien. Pued0d095539340bbdc03721a89056ccdb91e que sea absurdo, pero no
todo el mundo sabe comportarse de forma adecuada en situaciones serias, en las que necesita parecer responsable y maduro. Probablemente si le preguntáramos al dueño de alguna empresa o a alguien que haga a menudo entrevistas de trabajo, nos diría que hay quien no sabe expresarse de forma adecuada. Eso no es nada bueno en ningún trabajo, pero es obvio que para ser traductor hay que hablar y escribir correctamente.

Probablemente hay mil cosas más que podría recomendarme, pero sobre todo me diría: DON’T PANIC, YOU’LL SURVIVE. Y si tenéis algún otro consejo, ¡comentad!

With love, Oli.

Imágenes: scribendi.com y https://saraeleparatodos.wordpress.com/
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s