Cómo ser un traductor más eficiente

Estoy segura de que si has llegado a este blog y a esta entrada habrás tenido millones de clases de tu idioma materno y tu segunda o tercera lengua de trabajo, clases de traducción y de reglas gramaticales. No estoy aquí para hablarte de esto. De lo que sí quiero hablar es de esas cosas que no te cuentan en la universidad (o en las que muy pocos profesores hacen hincapié) pero que son igualmente importantes si quieres dedicarte a la traducción de manera profesional. Son costumbres o rutinas de cuya importancia no eres consciente hasta que tienes que estar traduciendo durante horas y horas. ¿Empezamos?

  • Aprender a escribir en el ordenador. Parece una absoluta estupidez, ¿verdad? ¿Cómo que escribir a ordenador? ¿Quién no sabe escribir a ordenador? Bueno, la verdad es que muy pocas personas saben escribir bien con un teclado. La generación a la que pertenezco (la que se está preparando ahora para convertirse en profesional de la traducción) prácticamente ha nacido o crecido usando un ordenador. Aprendimos a usarlos de pequeños de casi forma intuitiva y desarrollamos “vicios” que de mayores no conseguimos corregir sin algo de esfuerzo por nuestra parte. No sabemos escribir usando todos nuestros dedos y con los que sí usamos no pulsamos las teclas que deberíamos. Si piensas dedicar tu vida laboral a escribir en un teclado, ¿por qué no molestarte en recibir clases de ordenografía? Al fin y al cabo, ¡de la rapidez con la que escribamos dependerá nuestro sueldo! Además, no se trata solo de rapidez, también es una cuestión de corrección. Si no sabemos usar correctamente el teclado corremos el riesgo de escribir sin mirar a la pantalla sino a las teclas. Y si esto sucede se nos pueden escapar errores indeseados. Aquí podéis encontrar distintos recursos para practicar.
  • Comandos y atajos de teclado. Tienes la ventana del navegador abierta, el documento que traduces como referencia, el asistente de traducción y los glosarios y diccionarios que utilices. ¿Cuántas veces tienes que coger el ratón para ir de una pestaña a otra, pinchar en el cuadro de búsqueda del diccionario, seleccionar texto…? Por no hablar de las opciones en cada documento y programa (copiar, pegar, deshacer, confirmar segmento, encontrar una palabra… Y un largo etcétera). Querido lector, tengo algo que decirte: existe un comando o atajo de teclado para TODO lo que quieras hacer en un ordenador. Así que olvídate el ratón y empieza a practicar con el teclado. Puede que ahora, si aún estás estudiando, no te pese andar de un sitio a otro con el ratón con un par de traducciones que tengas que hacer a la semana, pero cuando tengas que usar un ordenador durante la mitad del día, te convendrá acelerar el ritmo con el que te mueves por el entorno virtual.
  • Ofimática. ¡Seguimos con la informática! Estudies donde estudies, lo más probable es que tengas/hayas tenido una o varias asignaturas de informática aplicada a la traducción, traducción de software, etc., en la que hayas aprendido el uso básico de ciertos programas para de traducción (Trados, Passolo, WinAlign, OmegaT…). En ocasiones nos tomamos este tipo de asignaturas como algo que hay que aprobar y si se nos dan mal nos excusamos en eso de “es que la informática no es lo mío”. Siento reventarte la fantasía pero si eres traductor, la informática debe ser “lo tuyo”. Así que aprovecha estas clases o en su defecto prepara los tutoriales de YouTube porque estos programas son tus mejores aliados para una buena gestión de los textos (formatos), uso de bases terminológicas y memorias de traducción, revisión de errores ortotipográficos y gramaticales y gestión de elementos propios del código web.
  • Orden. Un buen orden en tu entorno de trabajo puede aumentar la rapidez con la que trabajas al permitirte encontrarlo todo de forma mucho más eficaz. Así que si trabajas de forma autónoma, piensa en un sistema de almacenamiento de proyectos e información de interés para tu trabajo (si trabajas para una empresa, probablemente tendrás que adaptarte a su sistema de trabajo). Por ejemplo, la empresa en la que estoy de prácticas en la actualidad guarda en diferentes carpetas el proyecto origen, el texto traducido y el producto final ya revisado para que no haya confusión a la hora de devolver la traducción al cliente. Esto es solo un ejemplo, lo mejor es que crees tu propio sistema y que te resulte intuitivo y fácil de manejar.
  • Marcadores y orden de las páginas web. En esta línea, un truco personal que me es de gran utilidad es ordenar las pestañas del navegador por orden de uso personal. Por ejemplo: la que más uso es la del diccionario bilingüe, seguido de una base de datos terminológica, un diccionario monolingüe, un buscador tipo Google, etc. Estas pestañas las tengo ordenadas de forma que con el sencillo atajo de teclado: ctrl + 1, ctrl + 2, ctrl + 3… puedo seleccionar la pestaña que me interesa sin pararme a buscar dónde está. También puedes guardar todas estas páginas en favoritos, marcadores o incluso configurar tu navegador para que abra siempre las mismas pestañas al iniciarlo.

 

giphy

Estos son los consejos más significativos en los que he podido pensar partiendo de mi experiencia personal, pero ¡seguro que hay muchos más! Si quieres compartir el tuyo, deja un comentario debajo de esta entrada.

Hasta la próxima,

Alba

Gif en: Giphy.

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